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Mostrando las entradas etiquetadas como POESIA DE REFLEXION

VERGUENZA

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Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa como la hierba a que bajó el rocío, y desconocerán mi faz gloriosa las altas cañas cuando baje al río. Tengo vergüenza de mi boca triste, de mi voz rota y mis rodillas rudas; ahora que me miraste y que viniste, me encontré pobre y me palpé desnuda. Ninguna piedra en el camino hallaste más desnuda de luz en la alborada que esta mujer a la que levantaste, porque oíste su canto, la mirada. Yo callaré para que no conozcan mi dicha los que pasan por el llano, en el fulgor que da a mi frente tosca en la tremolación que hay en mi mano... Es noche y baja a la hierba el rocío; mírame largo y habla con ternura, ¡que ya mañana al descender al río lo que besaste llevará hermosura!

LOS QUE NO DANZAN

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Una niña que es inválida dijo: ?«¿Cómo danzo yo?» Le dijimos que pusiera a danzar su corazón... Luego dijo la quebrada: ?«¿Cómo cantaría yo?» Le dijimos que pusiera a cantar su corazón... Dijo el pobre cardo muerto: ?«¿Cómo danzaría yo?» Le dijimos: ?«Pon al viento a volar tu corazón...» Dijo Dios desde la altura: ?«¿Cómo bajo del azul?» Le dijimos que bajara a danzarnos en la luz. Todo el valle está danzando en un corro bajo el sol, y al que no entra se le hace tierra, tierra el corazón

NACER HOMBRE..

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Cuánto trabajo ella pasa Por corregir la torpeza De su esposo, y en la casa, (permitidme que me asombre) tan inepto como fatuo sigue él siendo la cabeza, porque es hombre. Si alguna versos escribe -“De alguno esos versos son que ella sólo los suscribe; (permitidme que me asombre) Si ese alguno no es poeta ¿por qué tal suposición? -Porque es hombre. Una mujer superior en elecciones no vota, y vota el pillo peor; (permitidme que me asombre) con sólo saber firmar puede votar un idiota, porque es hombre. Él se abate y bebe o juega en un revés de la suerte; ella sufre, lucha y ruega; ella se llama “ser débil, y él se apellida “ser fuerte porque es hombre. Ella debe perdonar si su esposo le es infiel; mas, él se puede vengar; (permitidme que me asombre) en un caso semejante hasta puede matar él, porque es hombre. ¡Oh, mortal! ¡Oh mortal privilegiado, que de perfecto y cabal gozas seguro renombre! para ello ¿qué te ha bastado? Nacer hombre. Adela Zamudio

SOLO EL AVE

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Sólo el ave conoce los exactos perfiles. De sus ojos aprendo el universo miniado el eterno poniente que oscurece las islas. Puedo ver la verdad: el lento claudicar del horizontes y su amarga caída. Ada Salas

HAY LIBROS QUE SE ESCRIBEN

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Hay libros que se escriben sobre la carne misma. Son esas cicatrices que nos hablan y sangran cuando el tiempo se rinde a su derrota un puñado de signos que apenas comprendemos y eran el beso intacto de la vida. Ada Salas

QUE FUE?

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¿Qué fue lo de vivir con tal empeño de hallar el cumplimiento más rendido; qué fue aquel mantener tenaz del sueño mejor y más veraz que lo vivido? Renuncio a mi presencia indiferente en este mundo hostil, y tan ajeno, que ignora —y lo comprendo— el accidente de seres que no son acierto pleno. Me iré sin que vosotros, los que andáis costado a mi costado, retengáis el soplo desigual de mi andadura. Y aquí se quedará lo que al futuro dirá que estuve aquí, con un seguro destino de pobreza y de amargura. Carmen Conde

PRIMER AMOR

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¡Qué sorpresa tu cuerpo, qué inefable vehemencia! Ser todo esto tuyo, poder gozar de todo sin haberlo soñado, sin que nunca un ligero esperar prometiera la dicha. Esta dicha de fuego que vacía tu testa, que te empuja de espaldas, te derriba a un abismo que no tiene medida ni fondo. ¡Abismo y solo abismo de ti hasta la muerte! ¡Tus brazos! Son tus brazos los mismos de otros días, y tiemblan y se cierran en torno de su cuerpo. Tu pecho, el que suspira, ajeno, estremecido de cosas que tú ignoras, de mundos que lo mueven... ¡Oh pecho de tu cuerpo, tan firme y tan sensible que un vaho lo pone turbio y un beso lo traspasa! ¡Si nunca nadie dijo que así se amaba tanto! ¿Podías tú esperar que ardieran tus cabellos, que toda cuanta eres cayeras como lumbre en un grito sin cifra, desde una cordillera gritada por la aurora? ¿Ceniza tú algún día? ¿Ceniza esta locura que estrenas con la vida recién brotada al mundo? ¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca! Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge...

LAS MIRADAS

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Las miradas son árboles que se deshojan. Hay que penetrar lo compacto, que taladrar el misterio para descubrir el suelo cubierto de álamos, de olmos, de palmípedos cedros. La prieta vegetación humilla bajo el peso del tiempo su copiosidad radiante, de éteres húmeda... ¡Ah el precipitado ímpetu de las ramas, de las miradas cortándose de sus troncos! Apenas algo, apenas el ácido vaho que dilatan los dientes del rebaño implacable cuando muerde el pasto... Humarada invisible de verdor desgarrado, cálido penacho de olores. Las perdemos, cortándonoslas inconscientes de larga contemplación. Y nos quedamos en tierras desiertas, en arrasadas orillas, en fingidos oasis sin agua ni palmeras. ¿Por qué, hasta cuándo, en qué momento se reunirán todas esas miradas en haz trepidante, para hacerse breve rayo definitivo? ¡Este viscoso suelo resbaladizo, las mareas de hojas que eran ojos agarrándose a las cosas, a los seres, a la ilusión de ver! Carmen Conde

ADOLESCENTE

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Sobre la eterna piedra del mundo tan compacto la traza débil, fresca, de tu desnudo cuerpo. Todo es muy duro y agrio, se rebela enemigo, y te alzas tan joven y segura, tan tierna... No es verdad que las flores luchen siempre calladas. Ellas gritan su olor y se mueren temprano, cuando tú, que eres más, sufres doble que ellas y además mueres tarde, porque ya te marchitas. Carmen Conde

COSAS

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1 Amo las cosas que nunca tuve con las otras que ya no tengo. Yo toco un agua silenciosa, parada en pastos friolentos, que sin un viento tiritaba en el huerto que era mi huerto. La miro como la miraba; me da un extraño pensamieto, y juego, lenta, con esa agua como con pez o con misterio. 2 Pienso en umbral donde dejé pasos alegres que ya no llevo, y en el umbral veo una llaga llena de musgo y de silencio. 3 Me busco un verso que he perdido, que a los siete años me dijeron. Fue una mujer haciendo el pan y yo su santa boca veo. 4 Viene un aroma roto en ráfagas; soy muy dichosa si lo siento; de tan delgado no es aroma, siendo el olor de los almendros. Me vuelve niños los sentidos ; le busco un nombre y no lo acierto, y huelo el aire y los lugares buscando almendros que no encuentro... 5 Un río suena siempre cerca. Ha cuarenta años que lo siento. Es canturía de mi sangre o bien un ritmo que me dieron. O el río Elqui de mi infancia que me repecho y me vadeo. Nunca lo pierdo; pecho a pecho, ...

COMO TANTOS OTROS QUE TRANSITAN

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Como tantos otros que transitan tiene la pena humilde y en las sienes un tanto así de la amargura ajena, el casto trébol, perdidamente la aureola del tabaco, las pocas letras con qué acuñar mi nombre. Cedro en sus brazos me carga el horizonte. Tiene montes perdidos en los brazos. Un puñado de mar que lo ha nutrido le puso a andar de golpe un barco lleno. El corazón así encumbró su vuelo. Un puñado de mar. Me dio la sed para cegar mi hastío y los decenios de la pasión; caracolillos rezumantes me abordan los tobillos. Tiene el trigo la clara esencia. Se parte en partes equiláteras, perfectas y se ofrece. Es el aniversario del júbilo. Me tiembla en cada médula , me asalta poniendo un niño azul tras sus dos ojos. Trajo del oso el gesto, el entrecejo. Es generoso y rojo. Tiñe el día de melancolía a veces. De cuajo en cuarzo estalla y tiñe el día. Como ninguno entre tantos que transitan un aire herrado en oro, un brote alado, el polen de la vida en sus corolas puso a mi piel. Como ninguno en...